Finalmente, después de un año de intensas negociaciones, Mondragón firmará hoy la compra de dos parcelas de tierra de 240.000 metros cuadrados en India en las que desarrollará su segundo parque industrial fuera de España. Siguiendo el modelo al que dio comienzo a finales de 2007 con la inauguración en China del primer complejo, ahora la elegida es Pune, uno de los principales centros industriales y de tecnologías de la información del país. El parque estará situado a 65 kilómetros al sur de la ciudad, en la que ya están presentes otras empresas españolas, y podrán establecerse ocho o nueve firmas de Mondragón Corporación Cooperativa. Kide y Danobat serán las primeras y deberían trabajar a pleno rendimiento en el primer trimestre de 2010. Más adelante se establecerán otras cinco o seis, que comenzarán la producción de aquí a dos o tres años, y es posible ampliar el parque. Culmina así la primera fase del complicado proceso que supone el inicio de operaciones en India, una de las naciones que está sufriendo menos la crisis. Ashutosh Sharma, director de Mondragón en India, ha hablado para DV, y predice que el país de Gandhi crecerá en 2009 entre el 6,5% y el 7%, menos del 7,1% anunciado por el Gobierno pero todavía un dato muy positivo. «La industria india ha vivido un bajón, pero recobrará el impulso, porque el crecimiento no está basado tanto en las exportaciones como en el mercado interno (el 50% de su PIB procede del sector servicios), lo que proporciona mayor robustez al país y sirve de bálsamo contra la crisis». En este escenario, Mondragón, cuya presencia en India se remonta a más de una década, busca un hueco privilegiado en un país con grandes necesidades de infraestructura, energía e industria. «Se ha demostrado que el modelo de concentración en un parque es correcto y por eso se ha llevado a India», asegura Sharma. «De hecho, hemos conseguido hasta que un banco se interese en abrir una sucursal junto al parque para darnos servicio». Pero el camino no es fácil. La adquisición de tierras en India es un quebradero de cabeza que ha afectado incluso al grupo más importante del país, Tata, cuya filial de automoción ha tenido que reubicar la planta en la que está fabricando su vehículo de bajo costo, el Nano, por culpa de tensiones políticas ligadas a la concesión del terreno. «Para no tener el mismo problema, primero hay que conseguir convertir el suelo agrícola en industrial, y luego comprarlo. No es sencillo». La elección de la ubicación del parque también tiene su complejidad. India es un país de dimensiones continentales, pero sólo ciertos oasis están desarrollados como para ofrecer garantías a un grupo de fuerte carga industrial como Mondragón. Se seleccionó Pune, con aeropuerto internacional con conexiones a Frankfurt y que ya cuenta con una población extranjera importante, un extremo relevante al ser «necesario un ambiente propicio para los 'expatriados' que vayan a enviar las empresas. La tierra es más cara, pero merece la pena pagar más». La corrupción es, junto a la burocracia y la falta de infraestructuras, uno de los grandes problemas que lastran a India. Sin embargo, Mondragón se ha impuesto la firme proposición de «no pagar sobornos aunque eso suponga sufrir retrasos». El carácter democrático del país supone que, a diferencia de China, los corruptos no sean capaces de paralizar un proyecto, sino sólo de alargarlo. La construcción del parque debería comenzar antes del verano, y Sharma tiene tanta confianza en que se cumplirán plazos como en que la apuesta por India será un éxito. Su preocupación es que la crisis no mejore en 6 meses. «Entonces podría caer la inflación a un 2%, lo cual no resultaría sostenible». Tampoco ve con buenos ojos la creciente desigualdad entre clases. «El 'boom' ha beneficiado sólo a unos pocos, y eso puede crear problemas».
Fuente: Diario Vasco (OFECOMES) 03/03/09