Fuente: http://www.taringa.net
Los Sadhus son unos ascetas hindúes que dedican su vida a la meditación con la intención de saltarse el ciclo de reencarnaciones y alcanzar el paraíso.
Siguen una vida de penitencia y rezos, y suelen viajar continuamente, no quedándose jamás en el mismo lugar. Llevan una dieta vegetariana estricta y no prueban el alcohol, además han renunciado a los placeres materiales y carnales, pues tener un hijo alargaría el ciclo de reencarnaciones. Sin embargo, para ayudarles a mantener la castidad se les permite fumar pipas de hachís, que les ayudará a mantener la energía y encontrar la iluminación.
Cuando empiezan su viaje renuncian a todo, abandonan a su familia, su hogar, sus posesiones y su propia vida. Para ello, muchos celebran su propio funeral, y el estado indio reconoce su muerte legal, dejando de considerarlos como individuos a partir de ese momento.
Un 1% de la población de la India es Sadhu, y eso supones 4 ó 5 millones de personas. Viven en cuevas, templos o bosques, y son mantenidos por ciudadanos caritativos. Es el cuarto estadio en la vida de un hindú, primero es ser estudiante, luego ser padre, más tarde peregrino y por último Sadhu. Esta opción sería una especie de “atajo” para conseguir la santidad.
Hay muchos tipos de Sadhus. Unos son los Changing, que adoran al Dios Vishnú. Parte de su ritual consiste en ofrecer alimento a unas montañas de estiércol caliente de vaca, al lado de un fuego sagrado. Después golpean una caracola, pues creen que su sonido fue la música primordial de la creación, y con ello invocan a su Dios.