India, el otro gigante asiático

Fuente: El Heraldo 16/12/2010

Hoy en día, en un momento donde los principales actores internacionales vislumbran el gran crecimiento del que será en próximos años el nuevo país más rico del mundo (China), es cuando debemos poner mayor atención hacia aquellos países que han tenido actuaciones efectivas, pero que se asoman de manera sigilosa. El país que hoy nos ocupa tiene la segunda población más grande del mundo (1,156 millones de habitantes), una economía que ha desbancado a los europeos mandando a la poderosa Alemania al quinto sitio del ranking mundial, un crecimiento económico que promedió entre 2007 y 2009 un 7.5% y que se ha mantenido por encima del 5 por ciento durante los últimos 30 años.


 


Efectivamente nos referimos a la República de la India. Aquel país que muchos recordábamos como el ejemplo perfecto de país subdesarrollado (inestabilidad política, hambre, mala distribución del ingreso, corrupción, etc.), poco a poco da muestras de la eficiencia de apostar a un modelo económico que esté por encima de las necesidades políticas, de los partidos y los individuos en el poder.


 


La India es un país relativamente nuevo, tiene 71 años de existencia como ente político independiente; sin embargo, su historia es más extensa que la de la mayoría naciones desarrolladas. Es un país inmenso en territorio, complejo en su población (donde existen más de 15 lenguas y más de 1,000 dialectos), con muchos problemas por resolver y un largo camino por delante; rico en recursos naturales, poseedor de varias ojivas nucleares, enemigo acérrimo de su antiguo territorio Pakistán. Además, es el único país en la región y el continente que puede hacerle un poco de sombra al éxito económico de China.


 


Lo que resalta del modelo económico de la India es que se planeó que el crecimiento fuera impulsado por los servicios y el consumo interno, más que por las manufacturas y las exportaciones, como ocurre en China.


 


Esta ha sido la razón por la cual el gobierno apostó por crear centros tecnológicos de alto nivel educativo, donde se especializan estudiantes hindúes, que al llegar al mercado se vuelven altamente competitivos debido al "poco" sueldo que demandaban, en comparación con los especialistas occidentales. De esta manera, la India se convirtió en una especie de "oficina de asistencia" del mundo.


 


Sin embargo, la principal barrera para el desarrollo generalizado de la India es, sin duda, su sistema de castas y la pobreza extrema. Para 2007, el 25% de su población se encontraba bajo la línea de la pobreza, lo cual ubica a India como el país con más pobres en el mundo. Además, el gobierno no ha podido resolver el problema de las castas, pues aun existen grupos excluidos como los dalits que no se benefician de la derrama económica, quienes han sido oprimidos durante siglos por castas superiores y poseen oportunidades limitadísimas para su desarrollo individual y ascenso social.


 


No podemos hablar hoy en día de un desarrollo generalizado en la India. Éste ha sido sesgado hacia cierta población y territorios. La prospectiva de crecimiento del país asiático es buena, el gran éxito de su gobierno ha sido mantener unido a la nación con mayor diversidad cultural en el mundo, pero esto no es suficiente para hablar de desarrollo. Este término debe traducirse en educación, vivienda, salud, servicios básicos, pero sobre todo en igualdad de oportunidades, pues una población oprimida, que no cuenta con aspiraciones individuales, no podrá heredar a su descendencia el ímpetu y la fuerza que este gran país necesita para superar el subdesarrollo y algún día alcanzar el progreso que gozan actualmente las naciones más avanzadas.

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