Cuando nuestras empresas miran a Oriente se encuentran con dos colosos que, sin duda, van a desempeñar un papel fundamental en la economía del nuevo milenio: China e India.
Desde la distancia, vemos dos grandes gigantes asiáticos, con una población superior a los mil millones de habitantes, altas tasas de crecimiento, bajos costes productivos y un potencial de mercado de fantásticas dimensiones, pero más allá de estas similitudes nos enfrentamos a dos países bien distintos.
China está muy por delante en cuanto a desarrollo económico, nivel tecnológico, infraestructuras, capacidad productiva y calidad de vida. Desde un punto de vista empresarial, nos encontramos ante un mercado muy atractivo para algunos sectores y una base ideal de subcontratación industrial; sin embargo, por la experiencia de numerosas empresas occidentales, se trata de un destino complicado para la inversión directa extranjera.
Producir en China es barato sobre todo para las empresas locales, que a menudo pueden “esquivar” parte de las cargas fiscales y requerimientos legales, de propiedad intelectual y medioambientales. Las empresas extranjeras, sin embargo, han de cumplir estrictamente con las normativas y encuentran serias dificultades para competir en precios con la infinidad de proveedores locales que operan en este mercado.
India, muy por detrás en desarrollo económico, con graves carencias de infraestructura, limitada capacidad industrial y burocracia excesiva, ofrece, no obstante, oportunidades de inversión más atractivas.
El número de implantaciones exteriores es más reducido, si bien la mayoría genera rendimientos positivos. Nos encontramos ante un país de incalculables posibilidades.
Recientemente, el responsable de una empresa de seguros internacional en India resumía este potencial desde su propia experiencia: “desembarcamos en Mumbai hace 8 años y hoy empleamos, entre personal propio y agentes independientes, a casi 200.000 personas, somos líderes del mercado y esto con una rentabilidad excepcional desde el primer año de operaciones”.
No todos los proyectos alcanzan estas magnitudes, pero sus experiencias ilustran bien cómo este mercado es una realidad rentable para los pioneros.
Los principales atractivos que India ofrece se resumen en:
- un gran potencial de mercado interno, bien desarrollado en áreas tales como la construcción, infraestructuras, energía, telefonía y comunicaciones, automoción… que se encuentra, en general, en una fase en la que se pueden tomar posiciones estratégicas sólidas susceptibles de reportar sustanciosos beneficios a futuro.
- La creciente demanda de las Centrales de Compra de las empresas occidentales, que sitúan a India como un centro prioritario de búsqueda de proveedores de precios competitivos; así como la demanda agregada de diversos países del entorno geográfico tales como Africa Oriental, Sudeste Asiático y Oriente Medio.
- Adicionalmente, consolidar un centro de producción o de servicios en India garantiza el acceso a:
- Una base de fabricación donde producir y subcontratar componentes a bajo coste, indispensable para mantener la competitividad a largo plazo.
- Profesionales y trabajadores cualificados, de habla inglesa, con los que desarrollar otras ventajas competitivas sostenibles. El equipo humano de la filial, una vez conoce los procesos y la tecnología, podrá llevar a cabo actividades de I+D, marketing, mejora de sistemas…que redunden en beneficio de todas las empresas del grupo, a unos costes netamente inferiores a los que tendrían en la matriz.
Estos elementos se enmarcan en un entorno socio-cultural que, aunque a priori pueda parecer ininteligible, es más cercano de lo que imaginamos. No debemos olvidar que la nuestra es una cultura “indoeuropea” y nuestros idiomas y estructuras mentales tienen una base común.
A esto se añade la presencia británica de tres siglos, con un peso decisivo en la implantación del inglés como lengua oficial (de uso exclusivo en la enseñanza universitaria y principal idioma de negocios) y de una cultura industrial, organización administrativa y sistema judicial de tipo occidental donde podemos encontrar numerosos elementos de referencia comunes. Esta representa una gran ventaja respecto a China, donde la dificultad del idioma nos hace perder visibilidad y transparencia.
Sumamos, finalmente, la apuesta firme que, por motivos estratégicos, geopolíticos y económicos, vienen haciendo, desde hace unos años, los Estados Unidos por desarrollar la India, y que tan decisiva ha sido en el pasado en el auge de otras economías asiáticas, incluida la china.
Mario Gil Medrano
Director
INDOLINK Consulting